x Finestres (Editorial)
A través de este diálogo, en el primer número del fanzine, se exploran las distintas fases de la vida de una mujer y se analiza cómo se inserta la culpa como mecanismo de control. De forma colectiva, se plantean respuestas que eliminen esta herencia literaria de nuestra identidad. El proyecto nace como un espacio donde parar, escuchar y reflexionar sobre quiénes somos y quiénes queremos ser.
El proyecto se compone por una conversación, una llamada telefónica grabada y transmitida a través de un teléfono de rueda como críitca al avance tecnológico, y, finalmente, un fanzine que transcribe dicha conversación y reflexiona sobre la identidad de forma visual.
(Branding)
Con este rebranding, cambiamos el enfoque anterior que le daba la marca Marset como un objeto delicado pero frío y fuerte. Aportamos calidez. Resolvimos el problema principal; para que el cliente comprara la lámpara, faltaba emplazarla en su espacio, en su hogar. De esta manera, con nuestro logotipo, mantuvimos ese lujo y esa delicadeza pero contrarrestada con la calidez del degradado, que a su vez juega con la propia iluminación del objeto. Y, para acabar de posicionarla en el mercado, lanzamos un evento a través del cual periódicamente varias personas relacionadas con el cristal, hablarían de sus proyectos y de su perspectiva respecto a la luz, el diseño y a la materialidad.
(Editorial)
El concepto surge de una inversión deliberada de significados: utilizar un formato tradicionalmente asociado a la culpa, la censura y el control de los cuerpos para promover el conocimiento, la autoexploración y la libertad individual. De este modo, la publicación transforma un símbolo de autoridad en un espacio para cuestionar los discursos heredados y abrir nuevas conversaciones sobre la sexualidad.
La estructura editorial toma prestados elementos característicos de los textos religiosos —libros, capítulos, versículos y mandamientos— para reinterpretarlos desde una perspectiva contemporánea. Aquellas sentencias concebidas originalmente como normas inamovibles se convierten aquí en herramientas pedagógicas destinadas a desmontar prejuicios, romper tabúes y fomentar una relación más sana y consciente con el propio cuerpo.
A través de textos, recursos gráficos e ilustraciones, el proyecto aborda temas como la masturbación, el placer, la identidad y la autoaceptación, poniendo en valor la educación sexual como un elemento fundamental para el desarrollo personal.
Más allá de una crítica a determinadas ideas tradicionales sobre la sexualidad, la publicación plantea una reflexión sobre el papel que han desempeñado ciertas instituciones en la construcción de sentimientos de culpa y en la regulación de los comportamientos individuales. El resultado es una pieza editorial que utiliza el lenguaje visual de la autoridad para cuestionarla desde dentro, generando un diálogo entre tradición, disidencia y conocimiento.
(Branding)
El diseño de la marca busca equilibrar estos dos conceptos. Por un lado, la precisión, el movimiento y el dinamismo propios del juego; por otro, la exclusividad y el carácter refinado asociados a este deporte.
El logotipo nace de un ejercicio de síntesis visual en el que palabra y símbolo se integran de forma casi imperceptible. A través de un juego formal entre una bandera y una pelota de golf, se construye una identidad sutil que invita al descubrimiento y aporta una segunda lectura al conjunto.
Esta idea se traslada al resto del sistema gráfico mediante el uso de formas circulares, trayectorias y recursos visuales inspirados en el movimiento de la bola sobre el campo. De este modo, toda la identidad gira en torno a los conceptos de recorrido, precisión y continuidad, generando un lenguaje visual coherente, contemporáneo y reconocible.
El resultado es una marca capaz de representar la evolución del golf desde una perspectiva actual, sin renunciar a los valores de elegancia, tradición y excelencia que definen su esencia.
(Branding)
La propuesta gira en torno a la idea de la herencia. El vino se presenta como un objeto valioso, cargado de significado, que se transmite de generación en generación. De ahí surge su nombre, que remite directamente al legado familiar y al acto de recibir algo que ha sido conservado y protegido a lo largo del tiempo.
Bajo esta premisa, la botella se convierte simbólicamente en un testamento. La herencia no puede hacerse efectiva hasta que este se abra; del mismo modo, el vino permanece oculto hasta el momento de descorchar la botella. La apertura se transforma así en un gesto cargado de significado, un acto que da comienzo al encuentro, al recuerdo y a la celebración compartida.
Para reforzar esta narrativa, el proyecto incorpora un cierre de cera lacrada en la parte superior de la botella, estampado con un sello propio. Este recurso no solo aporta un acabado sofisticado y artesanal, sino que también refuerza la idea del documento sellado, del legado protegido que espera ser revelado.
(Branding & Editorial)
(Editorial)